Ana Illueca: sentir la cerámica.

Pequeñas piezas de información de tiempos pasados.
Mediterranean bits wall Ana illueca
Mediterranean bits wall Ana illueca

Todo comenzó con el Máster de Artesanía de Barreira Arte + Diseño. Ana sería la encargada de adentrarme en el mundo de la cerámica. Un mundo, por cierto, desconocido para mí pero al que le tenía, sobre todo, ganas. La cerámica tiene para mí ese punto de calidez, de orgánico con el que me siento comodísima, el tiempo pasa sin darme cuenta y además tiene la gran ventaja de que es como la vida: si no te gusta lo que ves, siempre estás a tiempo de ¡ÑAS! aplasto, y vuelvo a empezar. Reinventarse es algo posible con la cerámica.

Recuerdo la llegada a su taller. Yo me sentía como pez en el agua. Un espacio con luz, donde las piezas se mezclan con las mesas altas, musiquita de fondo y gente feliz. La más feliz, ella. Ana llegó con su peto molón y su sonrisa de «vamos a pasárnoslo muy bien hoy».

Lo divertido es que, aun empezando, con ella se daba ese punto donde la vergüenza no tiene cabida. Cualquier locura es bien recibida. Yo en concreto me obcequé con hacer una bandeja de barro que tuviera un espacio para la taza, otro para las galletas y otro para apoyar la cuchara. Como una bandeja de colegio, pero para la merienda ideal. Cero práctico realmente, pero Ana me miraba como diciendo… «Claro mujer, quieres bandeja, pues bandeja». El proceso me enseñó que aquello no tenía sentido. Pero acabó llevándome a hacer la que hoy es mi taza preferida de desayuno. Mi taza «Hoy estoy» me ayuda a ponerle nombre a mis mañanas. Os dejo por aquí unas fotos…

El caso es que aquel curso terminó. Pero antes de salir de aquel taller, me llevé una pieza de Ana que ahora me saluda cada mañana al entrar en la cocina. Una de sus crisálidas me recuerda que «El presente es invisible a los ojos porque es ese tiempo verbal que realmente no existe y que cuando decidimos habitarlo ya llegamos tarde».

Recientemente Ana publicaba un nuevo proyecto: Mediterranean Bits. «Pequeñas piezas de información de tiempos pasados. Son de color verde cobalto y cobre; representan la tradición combinada artísticamente para producir un resultado innovador. Encarnan la sorpresa, el mar y la gente.»

Y es que Ana no hace nada que no te remueva… Igual que el baile de generaciones que podemos ver en el proyecto de “Relationships”, una serie de jarras anatómicas, de carácter aparentemente inmutable, pero que cuando se colocan en relación entre sí, mutan, interactúan y adoptan diferentes formas, emocionales y vivas.

Si tienes oportunidad, echa un ojo a su web. Adentrarse en su mundo es tocar la artesanía.

Además, ahora no te puedes perder… ¡las visitas guiadas a las exposiciones de la XVI BICM a su cargo! Puedes reservar tu visita aquí.

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